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Fuerte llamado de atención a las razones por la cual

Argentina no recupera su vitalidad exportadora

En el blog que escribe el Dr. Marcelo Elizondo -ex-Director Ejecutivo de la Fundación ExportAr- en la página web de "Desarrollo de Negocios Internacionales" (DNI), enunció “las 10 razones por las cuales la Argentina no recupera su vitalidad exportadora”.  En la misma, Elizondo da un marcado mapa de lo que Argentina se encuentra inmerso en su política exportadora.  Recordemos que el Dr. Marcelo Elizondo mantuvo su cargo durante ocho años como Director Ejecutivo de la Fundación ExportAr, organismo presidido en la actualidad por el Embajador Alfredo Chiaradía, funcionario allegado al Canciller argentino Jorge Taiana y a la Presidenta Cristina de Kirchner.  A continuación, trascribimos el texto completo de lo vertido por el ex-funcionario diplomático.          

Argentina no recupera su vitalidad exportadora

10 Razones que explican una debilidad

En los últimos días, hemos accedido a noticias que muestran un deterioro de las relaciones comerciales entre la Argentina y el mundo. Desde las restricciones al acceso de los aceites en China, pasando por las noticias sobre supuestas irregularidades en el comercio con Venezuela, hasta las amenazas de represalias en Brasil (el primero y el último de estos asuntos han exigido viajes a esos países de relevantes autoridades argentinas), se observa un conjunto de interferencias que congestiona el flujo de bienes y servicios internacional. El gobierno argentino está viendo con preocupación que, habiéndose superado la crisis internacional, la balanza comercial -referencia que la Administración Nacional suele tomar, aún mas que el volumen de comercio global, seguramente por la preocupación cambiaria-, ha disminuido su superávit en un 31% comparando el primer cuatrimestre de este año con el primer cuatrimestre del año anterior (ascendió a unos 4.000 millones de dólares en este ultimo período).
Las exportaciones -en este primer cuatrimestre- subieron un 13%, comparadas con el año anterior (a unos 19.000 millones de dólares), lo que muestra cierta recuperación, pero considerando que el mundo ha salido de la crisis, y que nuestros principales mercados crecen sólidamente, este incremento luce delgado.
Las importaciones (de unos 15.000 millones de la moneda estadounidense) se incrementaron en el primer tercio del año un 37%, cifra que muestra la desproporción en la performance del comercio de salida con el de entrada.
Midiendo en cantidades físicas (esto es, excluyendo el efecto de las diferencias de precios, que se han incrementado por la salida de la crisis mundial) las exportaciones han subido un 7% y las importaciones, un 37%, evidenciándose una diferencia de velocidad efectiva en el ritmo del comercio.
Según la OMC el dinamismo ha vuelto y el comercio mundial deberá crecer este año un 9,5% después de haber decrecido un 12% el año pasado, y ese crecimiento debe estar apoyado en un más alto nivel de los países emergentes (cuyas exportaciones crecerían, según la OMC, por encima de un 11%). Pero al parecer nuestras exportaciones tienen mas tibieza que lo que se espera ocurra como tendencia para los países de nuestras características (con cinco cualidades primordiales: exportadores netos de alimentos, proveedores de países de robusto crecimiento -como Brasil y China-, países en los que actúan las grandes empresas transnacionales, países con tratados comerciales que crean espacios bajo preferencias arancelarias y países que tienen diversificada su oferta, no dependiendo excesivamente en sus principales destinos de mercados de países desarrollados).  Las exportaciones argentinas, en los últimos años, habían crecido siempre por encima del nivel promedio del crecimiento de las ventas totales globales, lo mismo que ocurría con nuestros vecinos, los que siguen creciendo con esa intensidad, fenómeno que explica que las exportaciones del resto de los países del MERCOSUR hacia nuestro país crecieron en el primer cuatrimestre un 37%, mientras las de nuestro país a esos mercados crecieron un 13%.  Por qué Argentina, que tuvo un dinamismo comercial relevante entre el inicio de ésta década y 2008 (año del récord de 70.000 millones de exportaciones), cayó un 20% el año pasado -mientras la caída del comercio mundial fue de alrededor del 12%, (reduciéndose nuestras ventas externas a unos 55.000 millones)-, descendiendo en su performance por la crisis internacional y su reducción de oferta de bienes de origen  agropecuario, y no se recupera con mayor fuerza ahora con la salida mundial?
El reciente reporte de Global Enabling Trade 2010 -publicado en el corriente mes de mayo- vuelve a mostrar a la Argentina en el último lote de empresas en el mundo por sus cualidades comerciales internacionales.  En el puesto 95 entre 125 países medidos, las razones de esta debilidad están haciéndose más evidentes luego de que se agotaron razones que permitieron un crecimiento hasta 2008.
La relación económica y comercial de la Argentina con el mundo está exhibiendo cierto agotamiento relativo que impide, luego del máximo número de 2008 y la caída posterior, incrementar la calidad y cantidad del flujo comercial conforme el mundo permite. En particular, las importaciones están creciendo en cantidades y valores mucho más fuertes que las exportaciones, lo que muestra la “debilidad de salida”
Existen diez principales razones que permiten explicar la imposibilidad de generar un nuevo piso de crecimiento, motivos por los cuales la relación económica de las empresas que actúan en Argentina con el mundo está sufriendo problemas.Esas razones se pueden ubicar,  a la vez, en tres escenarios, que explican esta “debilidad de salida”:

Escenario 1- “Fronteras adentro”

PRIMERA RAZÓN, la inversión:
La inversión en la economía argentina es escasa (alrededor del 20% del PBI) y es mínima en relación a nuevos proyectos y a grandes ampliaciones de la capacidad de oferta. El crecimiento aprovechando capacidad instalada ociosa, evidenciado en buena parte de ésta década que termina, ya no es posible. Y la inversión extranjera directa, además, según la CEPAL, el año pasado cayó un 50%, a unos 5.000 millones de dólares, y puso a la Argentina en el 6to lugar en recepción de IED en Latinoamérica (detrás de México, Brasil, Chile, Colombia y Perú). Incluso, como otro ejemplo des este fenómeno, hace unos meses se publicó el Índice de Atractividad de Inversiones urbanas en América Latina, que mostró a San Pablo, México DF. Santiago de Chile y Río de Janeiro como ciudades mas atractivas para invertir, quedando Buenos Aires en 5to lugar, cerca de Bogotá, en un lote alejado de los mas atractivos.
SEGUNDA RAZON, la energía:
El informe reciente “Principales tendencias del sector energético” elaborado por el Instituto Argentino de Energía, asegura que el abastecimiento de energía a las empresas está afectado por una muy precaria situación, dado que la caída en la producción de petróleo y gas natural se acentúa “en los últimos meses de una forma alarmante” (la producción de gas natural cayó en marzo 6,1% y en el primer trimestre de 2010 un 4,1% comparados con el mismo período del año anterior, mientas la producción de petróleo en ese periodo fue un 1,6% inferior).
La incapacidad de asegurarse el abastecimiento a mediano plazo de energía es un gran disuasivo para las empresas a la hora de concretar relaciones comerciales internacionales, que requieren miradas mas alejadas en el tiempo
TERCERA RAZÓN, las expectativas:
La desconfianza posterga decisiones estructurales. Las inversiones requeridas para atender nuevos vínculos comerciales están postergadas. Los motivos son varios, desde algunos discursos políticos, pasando por los anuncios de posibles decisiones regulatorias o administrativas restrictivas, hasta las incertidumbres electorales. Una muestra de esta desconfianza es que la salida de capitales, que se ha llevado desde la Argentina alrededor de 40.000 millones de dólares en los últimos dos años, continúa, lo que además reduce capacidad de reinversión y ahorro que conduce al crédito. En el primer trimestre de este año la salida de capitales ascendió a 3.900 millones de dólares, cifra que supera lo evidenciado en los últimos dos trimestres.
CUARTA RAZÓN, la presión tributaria:
La presión tributaria, de más del 30% del PBI, pone a muchas empresas fuera de carrera. En tiempos de tipo de cambio más competitivo, esta presión tributaria era mas baja nominalmente, y además tenía menos relevancia relativa por las ventajas cambiarias. Los exportadores tienen, en general, hoy, una carga tributaria mayor que los que atienden el mercado interno, porque las estructura tributaria argentina tiene una incidencia sumamente relevante de impuestos “preproductivos”, a los que hay que agregar las retenciones. Mientras en el mundo los impuestos a las ganancias representan, en el promedio de las economías que se miden, algo mas de la mitad de la recaudación de los sectores fiscales (un 52%), en Argentina representa solo el alrededor del 22% de toda la recaudación (promedio de los últimos años), lo que lleva a recaudar por impuestos mas distorsivos sumas significativas, y esto afecta la competitividad de las empresas.
QUINTA RAZÓN, la escasez de crédito:
El crédito continúa escaso impidiendo el crecimiento de la oferta exportable. Además del bajísimo stock de crédito (menos del 13% del PBI, el mas bajo de la región, donde en Brasil es del 31% y en Chile del 43%), debe destacarse que el crédito al sector privado actual está en un 52% en manos de personas y solo un 48% en empresas (en Chile las empresas se llevan el 64%) Y no existe un relevante financiamiento en el mercado de capitales, dado que el financiamiento de las empresas a través de acciones es solo del 12% del PBI (mientras en Brasil es del 83%) y el financiamiento a través de bonos llega al 13% (en Chile es del 60% en Chile).
La OMC publicó hace un tiempo que los flujos del comercio mundial dependen, entre un 80 y un 90% del financiamiento bancario. En Argentina, durante el último lustro, la reinversión de utilidades ha reemplazado este auxilio, pero este sistema está ya agotándose. La AIERA publicó hace un tiempo que el 81% de las PyMes en Argentina ha utilizado capital propio para exportar. La mayoría de los exportadores son PyMes, y ellos son los que más dificultades tienen ante el crédito escaso. Pero ellos son los que, creciendo, pueden hacer subir le volumen de negocios internacionales.
Puede afirmarse, en número redondos, que alrededor del 10% de los exportadores exporta casi el 90% del total vendido y el 90%, PyMes, exporta una cantidad menor, y requiere financiamiento para crecer. Resulta ilustrativo que mas del 53% del total del crédito está ubicado  en la Ciudad de Buenos Aires, lo que muestra que en el denominado interior del país, donde está el grueso de los exportadores pequeños y medianos, la escasez es mayor (en la CABA están las sedes centrales de las grandes empresas). Según un informe de la Universidad de Bologna (Sede Buenos Aires), en nuestro país, en los últimos cinco años, solo entre 20 y 25% de las PyMes pudo acceder a crédito bancario distinto del descubierto en cuenta corriente (de las grandes, el 54% accede a crédito bancario, según el observatorio PyMe de esta institución)
SEXTA RAZÓN, la infraestructura:
La infraestructura está mostrando problemas. La Argentina tiene, en relación a su extensión territorial, la mitad de los caminos que Brasil y casi la cuarta parte de España. La longitud de caminos actual es de 230.000 km. y esto importa 82,91 Km. de camino por cada 1000 kilómetros cuadrados, y 6,36 Km. por cada 1000 habitantes. Casi el 90 por ciento esta pavimentado, pero falta mantenimiento en muchos casos. Existen estudios que hablan de casi un 50 por ciento de la red en necesidad de mejoras en breve tiempo. Circulan por las rutas y caminos del país unos 6.000.000 automóviles y 1.500.000 vehículos de carga. Apenas 1,5 por ciento del total de estos caminos esta conformado por estructuras de más de dos carriles. La Argentina es un gran productor de granos y productos agropecuarios, con una producción de algo más de 90 millones de toneladas cada año, y 85 por ciento de la cosecha se transporta en camiones por autovías y rutas. Hace alrededor de diez años la Argentina producía y transportaba alrededor de la mitad de lo que ahora produce, con la misma red vial, la que además es muy parecida a la que había hace 30 años.
El transporte ferroviario, además, tiene una incidencia menor. Y, adicionalmente, se habrán de necesitar muchos aeropuertos en breve plazo. En 287 ciudades del país, hay apenas 36 aeropuertos operando comercialmente. El 88 por ciento de las ciudades carecen de aeropuertos. En los próximos años se debería construir alrededor de 50 aeropuertos nuevos. Y, mientras os ómnibus transportan en la Argentina 60 millones de pasajeros por año en viajes de larga distancia, los aviones apenas 6 millones, lo que demuestras la necesidad de avanzar en esta disciplina.
SEPTIMA RAZÓN, el tipo de cambio real:
El tipo de cambio fue un aliciente en el primer lustro de esta década. No fue la causa principal del crecimiento, pero sí una relevante ocasión para favorecer ese crecimiento. Distintos estudios aseguran que el tipo de cambio real contra el dólar está en una cifra de alrededor de 1.40, lo que significa claramente un nivel mas bajo que el que se tuvo entre 2002 y 2008.
No pocos sectores argentinos incrementaron su salida comercial por razones cambiarias mas que por adelantos en su competitividad, y otros están afectados por costos internos que dificultan superar la diferencia cambiaria.
La previsión de inflación, los incrementos de costos salariales y los posibles reacomodamientos tarifarios hacen prever una mayor dificultad cambiaria que desalienta avances comerciales para empresas. El proceso iniciado con la salida de la convertibilidad dio un oxígeno que ya se agotó.

Escenario 2- “En frontera”

OCTAVA RAZÓN, los trámites y la eficiencia en las ventanillas:
La administración, luego del conflicto con los productores agropecuarios de hace un par de años, inició prácticas administrativas restrictivas (limitación de entrega de certificados -como los ROE-, o restricciones con cupos a las exportaciones -por ejemplo en los productos de la industria de la carne) que limitan el comercio y disuaden a los actores a firmar nuevos contratos. Expresa el antes referido reporte del Gobal Enabling Trade que existen, además de tributos que no son bajos, excesivas cargas en los procesos comerciales en lo que denomina”documentos requeridos para exportar”, mientras destaca la “falta de transparencia en frontera”.
Adicionalmente, la dificultad para planificar en base a la previsibilidad  de la acción de organismos técnicos que conceden certificaciones o autorizaciones, de la autoridad fiscal en la ejecución de los regímenes impositivos (como los reembolsos o reintegros), de la Aduana en ciertas ocasiones en las que se detienen o hacen lentos trámites procesales exigidos, o de autoridades financieras para facilitar la operatoria de financiación o cobro, genera desconfianza y temores que limitan los planes de avance comercial de muchas empresas, especialmente pequeñas y medianas

Escenario 3- “Fronteras afuera”

NOVENA RAZÓN, las retaliaciones:
Las trabas a las importaciones en nuestra frontera están generando retaliaciones de mercados que están complicando el acceso de nuestros productos. China limitando el ingreso de aceites como efecto de desaciertos argentinos o Brasil y la Unión Europea amenazando restricciones por el cierre a las importaciones de unos 500 productos importados que recientemente se ha producido en nuestra aduana, son ejemplos de reducciones presentes pero también límites en los planes futuros, situaciones que retraen proyectos nuevos, decisiones de inversión y posibles acuerdos comerciales entre empresas. Brasil y la Unión Europea representan el 60% de las importaciones de alimentos argentinos y las recientes noticias de limitación a esas importaciones afectan a esos mercados que son principales receptores de nuestros productos. Mientras, el caso del gigante asiático marca problemas con el principal comprador de aceites.
En los últimos tiempos, casos varios han tenido una matriz conceptual similar y han afectado a empresas que han querido desarrollarse en mercados alterados por decisiones argentinas. Rusia, afectada por los límites a las ventas de carnes, Brasil, sufriendo cortes en el aprovisionamiento de trigo, Chile enterándose abruptamente de que el gas comprometido por Argentina no se enviaría, México, sufriendo la prohibición de efectuar vuelos comerciales durante la aparición de brotes de la gripe A, todos son casos que han producido enrarecimientos en el ambiente comercial que afectan a muchas empresas.
Además, las empresas argentinas compiten en desigualdad de condiciones en mercados en los que existen conflictos pendientes (empresas con litigios ante tribunales extranjeros o ante el CIADI, o deudas impagas con estados de estos países, o mercados en los que la reputación por el origen de proveniencia dificulta acciones de marketing y posicionamiento), porque esos mercados son espacios en los que el desarrollo comercial se encuentra obstruido
DECIMA RAZÓN, la incidencia de las relaciones internacionales:
Las relaciones con los principales mercados para nuestros productos están afectadas por “ruidos políticos” que disuaden a las empresas radicadas en esos mercados a avanzar en consolidación de relaciones con empresas argentinas.
Un caso es Europa. Por un lado, al no haberse avanzado en la regularización de la deuda con el Club de Paris -además del límite en la financiación posible desde esos mercados- se mantienen desincentivos para el comercio desde Europa. Desde 1956 la Argentina repite intermitencias en sus relaciones -que han sumado renegociaciones ya en 1956, 1962, 1965, 1985, 1987, 1989, 1991 y 1992, y sigue teniendo una deuda actual no cubierta por nuestro país desde 2001. Pero además, en Europa, perviven dificultades ante la existencia de no pocas discusiones pendientes (el caso Telecom con Italia, las afectaciones a los contratos con las empresas españolas y francesas -estas últimas en gran medida se han ido, mientras las anteriores han permanecido- , las discusiones con el Reino Unido por Malvinas, por nombrar algunos ejemplos).
Con Brasil, numerosos desencuentros como los recientes relacionados con las importaciones de alimentos y los anteriores por las licencias no automáticas, con China las reacciones recientes referidas a los aceites, todos son casos que limitan la capacidad de trabajar por crecer en el acceso a mercados en escenarios competitivos donde los problemas producen reacciones, o vínculos políticos débiles limitan la capacidad de crear escenarios propicios. Desde hace mucho tiempo no existe, más allá de lo aparentes intentos de retomar al agenda de negociaciones Mercosur – Unión Europea, un conjunto de esfuerzos sistemáticos que apunten a reducir, por medio de negociaciones comerciales, trabas al acceso a mercados en distintos espacios comerciales
Además, existen mercados cerrados aun por razones no arancelarias, que se abrirían si los vínculos argentinos con esos países fuesen mas fluidos y predecibles. Ser un buen vecino favorece tratos cuya incidencia comercial no es menor.
Si bien muchos de estos problemas requerirían decisiones y acciones con resultados a largo plazo, hay otros que pueden ser subsanados con cambios rápidos.
La sustitución de la política de limites administrativos por previsibilidad y cumplimiento de reglamentos vigentes que permite el comercio fluido, las relaciones normales y sin sorpresas con países complementarios comercialmente,  la evidencia de un interés de cumplir con compromisos intencionales de buena fe, la participación en mesas de negociación (como el Mercosur o la OMC) con una mayor vocación aperturista aunque con inteligencia, la implementación de políticas macroeconómicas y financieras mas previsibles que permitan una mejora en la oferta de crédito, la detención de la conflictividad que acorta previsibilidad y reduce ventajas competitivas, la puesta en marcha de una política antiinflacionaria que reduzca los cambios en precios relativos que afectan el calculo económico, la implementación de un sistema cambiario (tipo de cambio real) mas estable, la puesta en marcha de políticas fiscales mas austeras que faciliten regímenes tributarios menos agraviantes, la eliminación del presente estado de incertidumbres institucionales y en el marco normativo de referencia que afecta la acción de los actores económicos, son todos -entre otros posibles- ejemplos de escenarios que podrían ser rápidamente logrados para cambiar el ambiente, lo que permitiría a las empresas aprovechar un mundo cuya demanda se recupera.
Fuente: DNI – Desarrollo de Negocios Internacionales   -    www.apuntesdenegocios.com.ar


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